El hombre del bosque (2004) -crítica- por Diego Conesa
Viernes, 7 de Mayo de 2010 por Rodrigo Roger
La defino como una película valiente. Ni transgresora, ni vanguardista, ni rupturista. Valiente.
En cine se dice que la personalidad, el sello de una obra está en la “mirada” de cada director. Nicole Cassel novel directora decide abordar la pedofilia, el más escabroso de los temas, con altura, sobriedad y sensibilidad. La valentía de la directora pasa por encarar el tema desde la mirada del abusador.
Pareciera que aquí no hay cuestiones a pensar y debatir. No hay justificación, ni consideración posible a una aberración de esa calaña. ¿Esta todo dicho, el tipo es un mostruo, de que vamos a hablar entonces?
La película nos mete en la vida de Walter, una soberbia composición de Kevin Bacon, recién salido de la cárcel intentando una vida nueva, una vida normal. Cerrado, oscuro y gris vemos en sus ojos las toneladas de dolor que habitan en este personaje que se sabe enfermo, y que se pregunta si alguna vez podrá ser normal.
No sabemos qué ni cuánto hizo. La película nos invita a asomarnos apenas, al día a día de una persona que se sabe monstruo, que sueña con despertar y ser normal. Y esa es su carga y su condena: no poder ser como los demás. Vemos su lucha interior, su intento de tener un trabajo, de formar una pareja, de sentir y de amar, de ser como todos. Escondiendo su secreto detrás de una coraza, con grietas que se abren por todos lados.
Pero ese lado oscuro y terrible que Walter quiere esconder, olvidar y enterrar, pugna por salir. Y entonces sentimos una enorme pena por él. Y entonces sentimos un enorme asco por él. La escena de la plaza, sin mostrar, sin exhibir, sin que nada siquiera llegue a suceder, nos hiela la piel.
Profunda, sutil y valiente se mete en el más inabordable de los temas sin golpes bajos, desde las profundidades oscuras de un alma enferma que quiere ser otra y no puede.
Trailer:
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