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Viernes, 27 de septiembre de 2013 por zrfotog

Guillermo Fournier Fotogramas y Dibujos

Terminamos de colgar la muestra de fotografías de Guillermo Fournier y a alguien por ahí se le ocurre decir, con la inocencia propia y la ligereza a que ya casi nos tiene acostumbrado el barullo propio de nombres altisonantes y casi siempre mal empleados del diccionario del “artista contemporáneo iluistrado”, que la curaduría ha sido […]

Terminamos de colgar la muestra de fotografías de Guillermo Fournier y a alguien por ahí se le ocurre decir, con la inocencia propia y la ligereza a que ya casi nos tiene acostumbrado el barullo propio de nombres altisonantes y casi siempre mal empleados del diccionario del “artista contemporáneo iluistrado”, que la curaduría ha sido excelente. Me enojo un poco, no lo demasiado como para evitar la réplica. ¿Curaduría, pregunto? Y la respuesta, aparece naturalmente (¡que nadie se ofenda, por favor!) y casi con humor… las fotos de Popi Fournier no necesitan que las curen están en perfecto estado de salud, solamente tratamos de colgarlas prolijamente y en armonía.

Muestra de fotografías más que nunca. Fotografía: del griego dibujo con luz, ninguna definición más adecuada para estas imágenes que llevan al extremo la amplitud del medio. Negativos analógicos blanco y negro, pasaje digital, intervención con colores, para un resultado nuevo, de lo casi diminuto al tamaño mural.

…Un resultado nuevo, eso es. Me quedo mirando las líneas y me surge la pregunta ¿cuándo se detienen las manos del artista para decir “ya está” está combinación es la que va y no ninguna otra? Esa adecuación del ser a la obra es lo que más me fascina del arte, del arte auténtico. ¿Por que justamente éste trazo y no ninguno de los otros, porque acaso aquel color que definitivamente “va con la obra”?

Preguntas que flotan en las imágenes que nos trae Fournier y que acaso no encuentren una respuesta del orden de lo racional, sino más bien que pueden buscarse desde la emoción.

Estas fotos (y valga la aclaración de que son fotos, aunque algunos ingenuos o no tanto, insistan en que tienen mucho que ver con la pintura, juicio con el que no estoy para nada de acuerdo, ya que más que nunca está presente el acto fotográfico en éstas imágenes y además hace rato que la fotografía coquetea con las formas abstractas o semi-figurativas que dominaron la plástica del siglo XX) nos hacen pensar que es inútil decir “esto ya lo tengo visto”. Sí, todo está inventado, es verdad, pero el terreno del arte no es el de la invención, eso le corresponde a la ciencia, o mejor a la técnica, el terreno del arte es más bien el de la conversión, el de la transmutación de las ideas en acto, en este caso en acto gráfico, o mejor fotográfico y el trabajo de Fournier se encarga de subrayarlo.

Pero hay más en estas fotos, sobre todo en esa imagen B&N que ilustra la tarjeta invitación de la muestra, esa foto de tapa, es para quien esto escribe un encuentro mágico con la divinidad, el más humano de los encuentros, es la geometría perfecta de esa divinidad triangular la que engendra en definitiva el caos del universo, y entonces me asalta la duda…y si acaso Dios no fuera la más perfecta de las invenciones humanas en ese intento desesperado por ordenar el caos regular, el caos absoluto de nuestro universo que explota a cada instante.

Es que esas imágenes abstractas (pero no tanto) invitan a pensar estas cosas, y no estoy aquí tratando de ver lo que quizo decir el autor, es inútil, la obra se lee por si misma y es el espectador devenido en intérprete quien debe necesariamente descifrarla con sus códigos, por eso no es casual ¿o sí? la frase que me acerca Guillermo para ilustrar el cuaderno de la muestra. Esa frase de Diana Arbus que resume con sabia certeza todo este palabrerío “una fotografía es un secreto sobre un secreto, cuanto más te cuenta menos sabés”.

Ese secreto a voces, que gritan a todo color (y en exquisito blanco y negro) las fotos de Fournier debe ser intuido por cada uno en su multitud simbólica, en la soledad ante la obra aunque algo es claro en esta serie: la fotografía de autor está más viva que nunca, y eso no es ningún secreto.

Rodrigo Roger (13/9/2013)

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